Como en prisión. Así se encuentran las mujeres que nacen en el distrito de Tangail, en Bangladesh, quienes desde temprana edad viven esclavizadas y tienen que lidiar con distintos hombres que se aprovechan constantemente de ellas por unas cuantas monedas.

La fotógrafa alemana Sandra Hoyn recorrió los burdeles más pobres del mundo, para conocer cómo es el lugar donde viven estas mujeres. Pudo enterarse la historia de cada una de ellas, y el deseo que tienen cada mañana de encontrar a un buen hombre, que no la violenten y menos que le contagien de enfermedades sexuales.

En esta ciudad la prostitución es legal. La edad para que las mujeres ingresen al burdel estima entre los doce y catorce años. Son sus propias familias quienes las llevan como deuda, y que debe pasar un periodo de cinco años para que se pueda cumplir el pacto. Muchas de las chicas apenas tienen 15 años, ya están casadas y hasta esperan un hijo de unos de sus clientes.

Para salir de este lugar es casi imposible, pues para el Estado ellas nacieron para realizar servicios sexuales, no tienen derechos, no tienen libertad.

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